jueves, 2 de agosto de 2012

Bajo la Rueda.


Me divido,
sobre un dilema de temperatura,
desojo los pétalos de su muerte
sellándome la vista,
un ojo baila en la acera
sin pecas carnívoras,
el bullicio no me deja recordar
a cuantos pasos estabas,
redondo,
caliente…
hemisferio desconocido
de 4.400 habitantes,
captura sus heridas,
llévatelas por 60 años,
permite que la oscuridad
secuestre el asco de su rostro,
llenando sus pies semi-descalzos
con agua salada,
pura,
doliente…
se bautiza mi ser
poco mas callado,
cruzando la línea ciega,
hoy, sigo de luto.

Roelbani.

Imágenes.


Doble visión al arrojar
un papel al vacio,
te confundes entre la basura…
se espanta el cansancio
al despertar una idea,
sueño…
mientras aguardo
por otro juego de palabras
sin sentido,
quizás…
en la oscuridad del conocimiento
es donde me atrevo a florecer,
mis uñas están partidas.
escribo con el cadáver
de quien me vio nacer,
confusión…
lo vez?
sube,
baja,
yo tampoco lo estoy
entendiendo…
doy por terminado
este colapso de ideas.

Roelbani.

Locura


No tengo cuerpo para alojarme
estoy flotando sobre palabras confusas,
ultravioleta…
¿Qué debo decir para rellenar
mis manos?
un silencio…
calma,
aun queda aire para un suspiro.
se asomó la lluvia esta mañana
ilusionando mis ojos,
me mintió,
no llegó…
como duele el pecho
con cada confesión,
huye de mi boca,
afloran las yemas…
quiero terminar sin miedo
tan solo uno de mis poemas,
convertirme en Dios
y hacerme invisible,
mudo,
inexistente…
así te acercaras
cuando la muerte te persiga.

Roelbani.

jueves, 12 de julio de 2012

Lamento


escucho al silencio
mientras aguardo sentada,
boca cerrada…
mi voz fue pospuesta
por manos ajenas a su cuerpo,
la negra historia
sostiene palabras recién nacidas
recorriendo un cuerpo inerte
hasta plasmarse en mis líneas,
duermo armada,
para no ser tocada
por su mente triturada,
me brotan oídos
por la espalda,
huyo…
se divorcian mis pestañas
como la llave y la puerta,
rompo el espacio
lleno de sillas,
para vomitar
las lágrimas de un
interior cobarde,
perturbador,
silencioso…
el cuadro,
no sé si gime
o canta,
mientras espero
a que abran mi boca…

Roelbani

Doble Cortina


Una caricia del silencio
mientras mi espalda
regala un beso,
su sombra danzante
desnudo la cama,
dividida,
rayada…
comencé el día
con un pensamiento prófugo
como sueño de leon dormido
en su suelo,
en su árbol,
uñas deformes
rasgan al pentágono
moribundo,
nadie me observa
en la oscuridad
de mi cuarto,
despego el brazo
de la almohada…
el silencio se fue.
se sirvió la sangre
para su deleite,
vuelan desesperados
a mi alrededor,
encontrando una voluntad
dormida,
entregada al
paso del tiempo,
ahora inexistente
entre cuatro soles
y mi lápiz…

Roelbani

Segundo Tiempo


Un montón de libros
le gritan a un par de agujas,
el silencio en su cuerpo
es inalcanzable,
reclaman la ausencia del tacto,
de lucha…
se avergüenza un rostro invisible
sentado detrás,
una mujer mal humorada
enterró aquella gota
a punto de salir,
salón multiplicado de paredes blancas.
¿Cuántas veces te miré?
aun no las cuento…
boca presumida,
seca,
muda…
gritos mojados sobre la luna
desatan lujuria misteriosa,
se muerden,
se desean,
pero no se tocan…
y aquí me encuentro
pagando una vieja deuda,
reconciliándome con tus ojos,
mis manos
y una hoja…

Roelbani.

Un Momento


Se evaporan los gritos
Derramándose en mis ojos,
Divina danza de recuerdos.
Sangre,
Puñal en el pecho
Y en el caracol música muda…
Muertos perdidos en el abismo
No muy lejos de tus manos,
Acariciando mi rostro
Veraz que tan suave puede ser
La cicatriz de una lagrima,
Me entrego a la verdad
Despojándome de mi misma,
¿Cómo saber quién eres
si no se quién soy?
Todo voló
Pero no me incluyo,
Techo derrumbado
Sin haber caído
Aplastando nuestra conciencia.
Sobre la cabeza
Gritos…
Bajo los pies
Nada…
Nos robaron la tierra
En un momento.

Roelbani.